Siete razones por las que viajar puede ser una gran prueba de amistad

Viajar con tus amigos es una de las experiencias más emocionantes que puedes vivir. Pero también puede ser un gran desafío por las situaciones desconocidas y los imprevistos que se pueden presentar durante un viaje. Esto no tiene por qué ser malo. Tómalo como una oportunidad para crecer juntos. Si no has tenido mucha experiencia viajando con amigos, aquí te contamos lo que puedes esperar de esta gran prueba de amistad!

1. Estás saliendo fuera de tu zona de confort

Cuando viajas con amigos, la mayoría, si no todos, estarán expuestos a un territorio desconocido y deben ayudarse mutuamente para hacer frente a los cambios que encuentran en el destino. En otro país, se tendrán que adaptar y reaccionar ante diferentes tipos de personas, idiomas, culturas, entornos, comida, clima, etc. En cierto modo, ver cómo reaccionan tus amigos en un lugar diferente también te muestra un lado de ellos que no has visto antes. Realmente no debería cambiar nada entre tu y tus amigos, pero salir de la zona de confort les ayudará a todos a ver las diferencias y similitudes que los unen.

2. Las cosas se resuelven en equipo

Ya sea que estés explorando una pequeña ciudad o descubriendo otro país a través de todos los medios de transporte posibles, cuando viajas con tus amigos tendrás que unir fuerzas y encontrar soluciones a los problemas que generalmente no enfrentan en casa. Para solucionar un determinado problema existen diferentes formas de hacerlo. Por ejemplo, cuando estés tratando de resolver cómo llegar de un punto a otro, es posible que tu quieras estudiar un mapa y resolverlo por ti mismo, pero quizás tu amigo prefiere preguntarle a los locales por las direcciones y aprovechar para interactuar con la gente del lugar. Lo importante es darse la oportunidad de resolver el problema juntos y escucharse mutuamente. Trabajar en equipo en circunstancias difíciles sólo puede fortalecer tu amistad.

3. Tienen que permanecer juntos, pase lo que pase

¿Tus amigos te desesperan y te sacan de quicio? Pues muy mal. En un viaje todos tienen que estar juntos, al menos mientras estén en ruta. Definitivamente es un mal momento para discutir o perder los estribos. Pero al mismo tiempo, ésta es una de las grandes virtudes que tiene viajar con amigos. Se aprende a superar las diferencias y los problemas porque solamente se tienen el uno al otro. No hay nadie más a quien acudir. Es una prueba a la que tu y tus amigos se enfrentarán, pero cuando todo esté dicho y hecho, recordarán la experiencia y estarán orgullosos de que todos hayan logrado resolver las cosas. Posiblemente terminará convirtiéndose en una de esas anécdotas que uno recuerda con cariño y de las que uno se ríe años más tarde.

4. Hay que compartir el alojamiento

Esto puede ser súper divertido o súper molesto. El alojamiento al final de un día duro de viaje es ese espacio donde uno se puede relajar y donde uno se siente más vulnerable. Hay que aprender a compartir este espacio porque vivirán en la misma habitación por un tiempo. Si tu y tus amigos tienen personalidades muy diferentes esto podría ser un problema. Algunos dirían que esto es la prueba real de la amistad, pero siempre puedes darle la vuelta y hacer que sea una experiencia divertida y memorable, siempre y cuando aprendan a tomarse las cosas con una buena dosis de sentido común y de humor.

5. Todos vivirán la misma montaña rusa de emociones

Como todos vivirán las mismas experiencias, todos pasarán por las mismas emociones intensas, desde la felicidad, la emoción, la confusión, el miedo o el alivio. Nunca sabes qué tipo de situaciones o personas puedas encontrar en un viaje capaces de despertar estas emociones. La buena noticia es que no estás solo. Estás ahí con tus amigos, uno al lado del otro, apoyándose.

Dicho esto, es importante que alguien sea el encargado de mantener la calma. Imagina por ejemplo que están en un hermoso lugar y todos están emocionados sacando fotos. Alguien dentro del grupo debería vigilar de cerca las pertenencias de todos para evitar perderlas o que sean robadas fácilmente. De esa forma todo el grupo podrá disfrutar con tranquilidad y seguridad de las posibilidades que ofrece el destino.

6. Los intereses pueden chocar

Ella quiere hacer una ruta de senderismo, mientras tú quieres ir a dar una vuelta por la ciudad. Tú quieres montar en bicicleta y tus amigos quieren ir a nadar. En un viaje de grupo este tipo de situaciones son muy habituales. Desde el momento en que planifican juntos el itinerario, es posible que surjan algunos conflictos de intereses. Aunque al principio parezca insignificante, es importante tener en cuenta estas diferencias y valorar lo que cada uno quiere hacer hacer durante el viaje, en un clima de respeto y diálogo. Habrá ocasiones en las que no se pueda hacer todo y será necesario sacrificar alguna actividad; en ese momento será fundamental hablar abiertamente para decidir entre todos de una forma justa y considerada. Cuando tus amigos vean que tomas en cuenta lo que quieren, ellos harán lo mismo por ti.

7. Hay que tomar decisiones juntos

De la misma manera que ceder es importante, también lo es tomar decisiones en el momento. A veces, se deben tomar decisiones rápidamente debido a limitaciones de tiempo. ¿Pasas más tiempo en un lugar y menos en otro? ¿Deberían tomar el autobús que está llegando o el próximo? ¿Es mejor separarse y encontrarse en otro lugar? Poder tomar estas decisiones de forma rápida y sin complicaciones es un signo de la madurez en la amistad y el respeto que tienen por las opciones de los demás.

¿No es emocionante pensar cuánto pueden crecer las amistades mientras viajas? Aunque viajar solo es una tendencia en este momento, no hay nada como compartir un buen viaje con amigos y crear muchos recuerdos para el futuro. ¿Estás listo para lanzarte a la aventura con tus amigos?


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